Mtra. Claudia Sotelo Arias
Más del 50% de los niños que acuden a una terapia psicológica han sido
sobreprotegidos por alguno de sus padres o por ambos. Por un ligero margen son más
niños que niñas. Asimismo se presenta con mayor frecuencia en parejas de la clase
media urbana. Son niños que reciben demasiado de todo: mucho amor, pero más cosas
materiales. A futuro sabemos que la pasarán mal. Carecerán de tolerancia a la
frustración y no sabrán ganarse las cosas. No tendrán paciencia y eso los llevará a vivir
una vida adulta llena de frustraciones y probablemente de fracasos.
EFECTOS EN LA VIDA ADULTA
Las consecuencias a futuro no son muy alentadores.
Estos niños en su adultez tendrán conflictos con la autoridad, no respetarán las jera
rquías y vivirán con angustia latente, desprendida de una baja autoestima.. Con base en la
información de nuestra clínica ofrecemos estas perspectivas:
Los hijos consentidos por regla son sobreprotegidos. Esto en términos generales inhibe
la tolerancia a la frustración o al fracaso. En la vida adulta estos niños no sabrán
manejar los fracasos de la vida y su autoestima se verá minada constantemente.
Temores en su edad adulta. No experimentará, será conservador y miedoso. Rechazará
todo cambio en su vida.
Por definición serán personas narcisistas. No serán empáticos con los otros o serán
incapaces de ponerse en los zapatos de la demás gente.
En una relación de este tipo entre padres e hijos no hay límites. El problema es que la
vida no es así. Al establecer límites a temprana edad comienza a instaurarse la
disciplina, que es la base del éxito en cualquier esfera de la vida. Estos niños a la larga
serán inconstantes y con tendencia hacia la desorganización.
Serán adolescentes depresivos y con tendencia a la autodestrucción. Se comparan con
los otros jóvenes y se sienten incapaces de luchar por lo que quieren y pueden caer en
escenarios de adicciones, con lo cual comienza la autodestrucción.
¿QUÉ HACER ENTONCES?
Es indudable que los padres de familia deben ser autoridad y nunca amigos de sus hijos.
Deben imponer límites y saber diferenciar entre dar todo el amor y toda la atención, a
dar todo lo que el niño quiera. Aquí presentamos una serie de consejos que si bien no
son infalibles puede funcionar como guía:
1. Al hablar con tu hijo, escúchalo con toda tu atención, con tus cinco sentidos.
2. Ayúdale a reconocer y expresar qué está sintiendo.
3. Escúchalo, acepta sus afectos con agrado y ayúdale a procesarlos.
4. Explícale el problema con detalles, antes de gritar, regañar o acusar.